

Los demonios ladrones andan merodeando cerca de las canchas. Cuando la pelota se va lejos, la ocultan entre los yuyales o en las zanjas para que los jugadores no puedan encontrarla. Ya en la noche, llevan las pelotas perdidas a un patio secreto. Los demonios realizan además acuerdos infames con vecinos chúcaros. Y en las madrugadas recorren techos, canaletas y terrazas para comprobar su despojo.Nadie lo sabe, pero en el patio están todas las pelotas perdidas: duras reliquias con tiento, flamantes cueros profesionales, humildes "Pulpo' de goma, infames bolas de plástico que doblan en el aire, ásperas veteranas que han conocido mil costurones. Un día entre los días vendrá del sur un duende bienhechor que ha de sacar las pelotas cautivas para devolverlas a sus dueños. Y todos sentirán la emoción de revivir viejos piques olvidados.
El patio de las pelotas perdidas, Alejandro Dolina
LA PELOTA
Origen:
Heródoto atribuye la invención de este juego a los lidios, 1500 años antes de la era cristiana; en tanto que la tradición latina concede a los soldados romanos la honra de haberlo popularizado por Europa. Ello induce a creer que los soldados romanos fueron fervientes propagadores del juego. En la antigüedad clásica, el esferisterio era el lugar destinado al juego de pelota en los gimnasios, circos y otros sitios públicos.
La esferística era la parte de la gimnástica griega y romana que comprendía los distintos juegos de pelota. Se cree que en China y Japón el juego del fútbol existió aproximadamente desde hace diez siglos.
Hay estudiosos que afirman que 500 años A.C., en la China se jugaba el tsu chung que, traducido literalmente, significa “pelota de cuero empujada con el pie”.
Fuente: “Historia de los espectáculos en España”. Andrés Amorós, José María Díez Borque, Carlos Alvar.




















